Los juegos de cartas tienen una historia fascinante que se remonta a más de mil años atrás. Se cree que los naipes originarios provienen de China durante el siglo IX, donde se utilizaban para entretenimiento y con propósitos rituales. Estos primeros juegos de cartas chinas evolucionaron significativamente antes de llegar a Occidente a través de las rutas comerciales árabes.
Durante el siglo XIV, los juegos de cartas llegaron a Europa, donde experimentaron una transformación radical. Los europeos adaptaron el sistema tradicional de cartas chinas y crearon la baraja de 52 cartas que conocemos hoy en día. Las cuatro familias de cartas—corazones, diamantes, tréboles y picas—representaban las clases sociales medievales: clero, burguesía, campesinos y nobleza respectivamente.
Con el tiempo, los juegos de cartas se convirtieron en un pasatiempo popular en toda Europa, especialmente entre la aristocracia. Diferentes regiones desarrollaron sus propias variantes y reglas, lo que llevó a la creación de cientos de juegos diferentes. Esta diversidad sentó las bases para los juegos de casino modernos que conocemos hoy.