Los juegos de cartas tienen una historia milenaria que se remonta a la antigua China durante el siglo IX. Las primeras barajas surgieron como entretenimiento para la clase noble y gradualmente se extendieron hacia el occidente a través de las rutas comerciales medievales. Los árabes y persas adaptaron estos juegos, introduciéndolos en Europa durante el siglo XIV, donde experimentaron transformaciones significativas.
La baraja española de 40 cartas y la francesa de 52 cartas representan la estandarización que ocurrió durante los siglos XV y XVI. Cada región europea desarrolló sus propias variantes, pero la baraja francesa de 52 cartas terminó por convertirse en el estándar internacional que predomina en los casinos modernos. Este proceso de evolución refleja cómo los juegos de cartas se entrecruzaban con el comercio, la diplomacia y el intercambio cultural.